Quisiera ser mujer
como la hierba es hierba,
sin perder las raíces
lista para desviarme
con un soplo,
doblarme en mi rumbo
y levantarme,
sin domar las estaciones.
Confiada y serena, sin alardes
capaz, en igual medida,
de tomar amor y hacerme odiar.
Quisiera dedicar mis esfuerzos
para dar sustancia a mi linfa.
Quisiera ser rocío
como el rocío es rocío
y pintar con los reflejos
un atardecer, un cielo que grita,
un fuego que cambia las reglas
y se convierte en palabras y manos extendidas hacia el sol,
como ramas llenas de flores.
Quisiera volar en un patio de aire
y en aromas morados
perderme y no pensar en lo que soy:
una mujer
que quiere ser hierba, que quiere ser
rocío, flor y se aferra
a la poesía para no pensar
en sí misma,
en cuantos cuerpos ha cruzado,
en cuantas formas ha emigrado,
cazada como una liebre
en la noche.