
Crónica
Casino Jabalcones
Allí, con los ojos entrecerrados y las colillas por dedos, se cuece un plan de tragamonedas que humo y barniz rectifican.

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El fracaso estaba servidísimo, frío y harto en moscas, pero yo forcejeaba aún con la ilusión de grandeza. Un poquito de éxito en un puñadito de cosas me hacía creerme

Haciendo ceritos en la pista Helena; la más cumbanchera, la matrona, la ma montra.

La creación de una victoria y una caída que el régimen no concibe.

Como no era de esperarse, el polvo seguía aquí, con nosotros.

Al grito: Nueve, Palma, Bayona, Aire.