Las ciudades son como los cuerpos: pedazos de historias que se transforman. Partículas de luces móviles buscando una chispa. Las pupilas son cicatrices y puertas que al abrirlas explotan o se secan. Los cuerpos son rupturas, espejos cóncavos, huellas en el borde de un puente. Transitable frontera y puerto de deseos. Los cuerpos son cápsulas de sol, casualidades que caminan como el fuego, estructuras sensibles que buscan un árbol. Y se encienden.

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