Colaborador

Pedro Alfonso

Editor de narrativa

Soy hijo de Alina antes de ser Pedro. El orgullo de ser cubano lo recojo entre notas de Chucho, de Bebo, de Leo Brouwer o en un verso de Martí, no en una bandera ni en un escudo. Los momentos más felices de mi infancia fueron en el estadio Sandino de Santa Clara; allí me sentí parte de algo más grande por primera vez. ¡La gente es lo que importa! Por otra gente, también, me enamoré de la literatura a los finales de mi adolescencia. Ese es el algo más grande e importante del que me siento parte, y por ese algo me fui bien lejos de casa, a la universidad de Michigan, donde hoy estudio literatura comparada. En mi tiempo libre busco y trato de dejarme buscar.