Sin palabras

Dirección: Ana Sofía Osorio y Diego Bustamante

País: Colombia

Año de estreno: 2012

Reparto parcial: Liao Xuan, Javier Ortiz, Ada Vergara de Solano

Género: Drama

La comunicación, cuando las palabras toman rumbos distintos, resulta fascinante. Sirva un poco de contexto para comprender esto mejor. En algún rincón de la capital colombiana, una joven china llamada Lian aguarda sentada en la calle por algo nebuloso. Su desconcierto es evidente y no sabe una palabra de español. Al mismo tiempo, un joven que trabaja en una ferretería, Raúl, lidia con la rutina de su trabajo y los recuerdos de un amor que no pudo ser. Lo interesante es que la ferretería donde trabaja Raúl se halla al frente de la banca en la cual Lian espera inocentemente. El protagonista se percata de la situación, se acerca a la joven e intenta entablar comunicación. Pero no puede. Ambos desconocen el idioma del otro. De modo que el puente a través del cual lograrán comprenderse estará construido de solo miradas, gestos y silencios que dicen más que cualquier diccionario.

Con el contexto proporcionado, existe mayor claridad sobre la fascinación que, en este caso, implica la comunicación —o incomunicación—. A lo largo de la película, ambos protagonistas, cada uno a su manera, intentará acercarse a la orilla de sentido del otro. A pesar del desconocimiento mutuo del mandarín y el español, ellos continúan hablándose, como si existiera la esperanza de una comprensión súbita y milagrosa. Un detalle de fina coquetería es la ausencia de subtítulos cuando Lian habla. Así, la incertidumbre de su mensaje termina por subrayar la importancia de los gestos. No se trata de lo que dice, sino de cómo lo dice. Todo lo cual desemboca en un acercamiento entre los protagonistas que, eventualmente, culminará en enamoramiento. 

La cinta presenta un conflicto relacionado con el ansia de Lian por inmigrar a los Estados Unidos para cumplir el American Dream y el afán de Raúl por ayudarla en semejante empresa. No obstante, de lo que realmente habla la película es de la magia que puede brotar de esos rumbos inesperados que asume la comunicación cuando las palabras ya no son suficientes. Vale la pena verla.

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