
Ensayo
Paul Benjamin junto a las penúltimas cosas
Debo decir que lamenté en su momento la muerte de Paul Auster como se lamenta la muerte de un amigo escolar.

Debo decir que lamenté en su momento la muerte de Paul Auster como se lamenta la muerte de un amigo escolar.

Todo grito es de la multitud que sobrevive privada de voz.

Los primeros días hubo entusiasmo, la gente competía por ver quién respiraba menos, quién aprovechaba mejor sus raciones. Surgieron entrenadores de apnea, medidores de oxígeno portátiles, competiciones de ahorro pulmonar.

Le explicaron que nada más querían pasar esa noche, que al día siguiente ni tomarían el desayuno. Sería abrir los ojos y estar andando.